Fotografías: pexels.com

Antes de la Covid 19, el mundo había olvidado las pandemias que azotaron a la humanidad, hace más de cien años se busca encontrar un equilibrio entre prevenir enfermedades contagiosas y asegurar la educación de niños, niñas, adolescentes y jóvenes.

Por citar algunas enfermedades como la poliomielitis o la tuberculosis en el siglo XX, abuelos y bisabuelos vivieron también pasajes de decepción, frustración y tristeza al ver sus casas convertidas en hospitales o aulas para niños en cuarentena, y la disyuntiva entre la clausura de las escuelas, o continuar con las clases presenciales y exponer a los estudiantes al contagio.

Para el año 1900 ya se habían encontrado vacunas contra la viruela, la rabia, la fiebre tifoidea, el cólera y la peste bubónica, y se realizaban ensayos clínicos para descubrir otras que previnieran la polio, la tos ferina, la tuberculosis, la fiebre amarilla, el tétanos o la difteria.

Ensayos clínicos infantiles, realizados por Cutter Laboratories, en abril de 1955, llegó a vacunar 200.000 niños, y, lamentablemente el fármaco no dio los resultados esperados y contagió de polio a 40.000 pacientes, de los que 200 quedaron paralíticos y 10 murieron.

En la actualidad las personas se obsesionan con la limpieza de sus viviendas o los supuestos peligros del dinero en efectivo, también a principios del siglo XX, la población sentía miedo porque los gérmenes de las peores pandemias se camuflaban entre el polvo de las casas o en objetos de uso social como los utensilios de bares y restaurantes, libros de las bibliotecas públicas o los sellos de las cartas. El miedo al contagio a través de esos libros y sellos pudo complicar la educación por correspondencia de los niños, niñas, adolescentes y jóvenes confinados.

A principios del siglo XX, Nueva York fue una de las ciudades en el mundo que permitió que las escuelas públicas se mantuvieran abiertas porque a muchas familias le preocupan la educación de sus hijos y esta experiencia fue un éxito a pesar de ello la pandemia de gripe de 1918 obligó a suspender las clases en la mayoría de las grandes ciudades occidentales y asiáticas.

¿Cómo Nueva York logró continuar con la educación? según Stern, Reilly, Cetron y Markel en su análisis “Better off in school”, esta ciudad pudo seguir educando a los niños en las escuelas gracias a un innovador protocolo sanitario, además realizaban revisiones médicas semanales a los estudiantes, contaban con espacios aislados del colegio para los niños y la limpieza y ventilación en las aulas era fundamental.

Otras ciudades del mundo optaron por la educación a distancia haciendo uso de la radio o el teléfono pero las condiciones era muy precarias, en algunos hogares no existía buena señal o tenían varios hijos y un solo aparato de sonido para escuchar las lecciones o no contaban con las habitaciones suficientes para que los niños pasaran las clases a distancia.

Actualmente parece que esos desafíos de la educación en tiempos de pandemia fueran los mismos, ya que ahora los estudiantes no cuentan con los dispositivos digitales para pasar las clases virtuales o en países en vías de desarrollo no se cuenta con servicios de internet que tengan buena señal, conexiones lentas o simplemente en los municipios alejados no pueden acceder a internet.

1 Comentario

  1. Realmente es muy complicado tratar de que la educación sea equitativa, nos enfrentamos a distintas situaciones en una misma ciudad existen diferentes realidades socio culturales.
    Y los niños son los más afectados 😞

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