Reciclar, Reusar y Reducir

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Por Israel Fernando Lahor Rodríguez

Cada atardecer en El Alto nos trae el aroma de nuestra irresponsabilidad con la Madre Tierra en la silueta aromática de basura en putrefacción. El desafortunado evento sucedido en el relleno sanitario de Alpacoma nos lleva al callejón sin salida de interpelarnos y asumir nuestra responsabilidad.

Y es conveniente también mirarnos al espejo y preguntarnos: ¿qué estamos haciendo para proteger a nuestra Madre Tierra desde los espacios educativos?

La joven ciudad de El Alto genera alrededor de 600 toneladas diarias de basura, de acuerdo con datos de la empresa de recolección de basura del municipio alteño, Trebol, que son acumuladas en el relleno sanitario de Villa Ingenio. Esta basura de momento no es tratada ni reciclada.

Desde hace varias décadas hemos escuchado sobre las 3 “eres”: Reciclar, Reusar y Reducir. Con los años se han sumado dos “eres” más a la ecuación: Reparar y Recuperar. Estas dos últimas acciones buscan reducir el impacto de nuestra vida sobre el planeta y reeducarnos en el valor de la vida.

Y es justamente en este último punto donde la escuela tiene que generar procesos profundos que transformen nuestras actitudes y hábitos de vida. En este sentido es necesario incluir dos nuevas “eres”: Responsabilidad y Respeto.

Responsabilidad como cohabitantes del Planeta Tierra y no como sus dueños (antropocentrismo); Respeto a todas las formas de vida y elementos sin vida (biocentrismo) que hacen parte del ecosistema planetario y no solo considerarlos recursos renovables y no renovables como nos enseñaban hace años en la escuela.

La Ley de Educación Avelino Siñani – Elizardo Pérez, de 2010, nos propone procesos socio educativos muy conscientes y protectores de la Madre Tierra. Se mencionan en varios apartados de la Ley líneas de acción educativa a seguir, pero me gustaría destacar el CAPÍTULO II: BASES, FINES Y OBJETIVOS DE LA EDUCACIÓN que, en su numeral 9, nos propone: “Desarrollar una conciencia integradora y equilibrada de las comunidades humanas y la Madre Tierra que contribuya a la relación de convivencia armónica con su entorno, asegurando su protección, prevención de riesgos y desastres naturales, conservación y manejo sostenible considerando la diversidad de cosmovisiones y culturas”.

El reto está en que cada unidad educativa empiece (o continúe) llevando a la vida cotidiana tan lindos preceptos y lineamientos propuestos por la LEY. Se han dado pasos importantes con los Proyectos Socio Productivos (PSP) y las acciones propuestas por la comunidad educativa. Vemos Ferias, Actividades de Reciclaje y de Reforestación que van contribuyendo al cuidado de nuestra Madre Tierra.

El Ministerio de Educación del Estado Plurinacional de Bolivia presentó en el año 2015 “Herramientas Pedagógicas en Educación en Convivencia con la Madre Tierra y Salud Comunitaria”, como parte de su programa de educación ambiental y estas herramientas se han ido actualizando permanentemente. Actualmente se cuenta con 20 herramientas pedagógicas disponibles en www.educabolivia.bo.

A su vez, el Centro Boliviano de Investigación y Acción Educativas (Cebiae) ha generado material educativo sobre huertas escolares, Seguridad Alimentaria y Educación Ambiental que pueden servir cómo insumos para elaborar Proyectos Socioproductivos (PSPs) o Planes de Desarrollo Curricular (PDC). Estos están disponibles para su descarga en la aplicación para teléfonos móviles CIDE (en Google Play y App store).

Párvulos de escuelas de El Alto participan en una actividad en defensa del medio ambiente.

Son pequeñas herramientas que pueden ayudarnos a cambiar los grandes problemas que hemos generado en nuestro planeta. La educación debe ser la llave para el cuidado de nuestra Madre Tierra junto a políticas estructurales y mucha voluntad política de nuestras autoridades locales y nacionales. La basura es un problema de todas y todos.

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