¿Mate – fobia?

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   ¿Por qué será que las matemáticas son tan antipáticas?. Es decir, al menos para la mayoría de los estudiantes. Algunos maestros de esta vilipendiada asignatura, de aquellos que toman con cariño su labor, ensayan algunas respuestas, que paso a resumirlas en los siguientes puntos:

  1. Mucha abstracción. Las matemáticas se mueven en el mundo de lo imaginario. En parte porque más allá de sumar o restar manzanas, los maestros no son capaces de “aterrizar” sus conceptos en cosas cotidianas. ¿Pruebas? Si usted no es ingeniero o físico o algo por el estilo ¿es capaz de decirme cuál es la aplicación práctica de un límite, el cálculo de una cosecante o siquiera decirme para qué se puede utilizar una simple ecuación de segundo grado?

Entonces es importante que las clases de matemáticas se salpiquen con ejemplos cotidianos, que se enfrente a los alumnos a situaciones reales, esto no solamente mejorará sus aptitudes matemáticas, sino que fomentará sus inquietudes científicas.

  1. Se privilegia el resultado. Muchos maestros no hacen énfasis en los procesos, buscando simplificar la evaluación, los profesores de matemáticas sólo observan los resultados finales e invalidan toda una respuesta, que aunque tenga un buen procedimiento, falló en el resultado final. Esto crea mucha frustración en los estudiantes y crea animadversión hacia la asignatura.

En este caso, la respuesta obvia es que los maestros le deben prestar mayor atención a los procesos en la resolución de los ejercicios matemáticos, de esta manera, se logrará otro de los objetivos insoslayables de una evaluación, el cual es indagar dónde están las fallas en el proceso de aprendizaje.

  1. Problemas con el lenguaje. Aunque parezca extraño, los alumnos que no han podido desarrollar adecuadamente sus capacidades lingüísticas, tienen problemas con el aprendizaje de las ciencias formales como las matemáticas. Si un alumno es incapaz de entender la explicación de su maestro sobre el procedimiento para, por ejemplo, la resolución de una ecuación, será casi imposible que pueda lidiar con ella.

Los maestros deben enfocar sus asignaturas de manera transversal, viendo a la educación como un proceso integral e interdependiente entre las disciplinas.

4 Consejo de cierre. Si un maestro dice “equis al cuadrado es igual a dos ye sobre ocho más doce” pocos “aterrizarán” en lo que el maestro pregunta. Pero si en cambio recita “regocíjanse los monos, divididos en dos bandos / su octava parte al cuadrado, en el bosque se solaza / con alegres gritos doce, atronando el monte están / ¿sabes cuántos monos hay, en la mandada en total”, ahí cambia la cosa y todo es más divertido ¿o no?.

Por Arturo Choque Montaño, periodista.

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