Adultocentrismo como factor que influye en el tipo de vínculo parental filial

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  Es importante dedicar un tiempo para reflexionar y fortalecer el vínculo que existe dentro de las familias en lo cotidiano, debido a que durante la crianza en el desarrollo infantil y adolescencia, el tipo de relación que se llegue a construir entre padres/madres e hijas/hijos será clave y determinante en cuanto al modo en que se relacionaran con las y los demás, así como también la forma en que sentirán afectos.
Esta primera fase de convivencia con la familia también influirá de cierta forma en la constitución psíquica – social de la persona, desde su forma de ser, pensar y percibir la realidad, hasta su manera de actuar y replicar lo que aprendió con los demás.

Lamentablemente la ideología bajo la cual a menudo se ejerce la paternidad o maternidad es absolutamente desde el modelo de referencia de “Adultocentrismo”, el cual se caracteriza por crear una relación asimétrica de poder, porque se demanda obediencia incuestionable a l@s adult@s y las decisiones son basadas en sus criterios sin previa consulta o comprensión de las perspectivas de las y los hijas e hijos. El relacionamiento se da en base a una estructura jerárquica vertical de imposición que muchas veces crea tensión o relaciones de vinculación poco autentica.

Durante la fase de adolescencia es donde más obstáculos se pueden percibir en la comunicación, a causa de este tipo de crianza adultocéntrica. Pues es una fase donde las y los adolescentes empiezan a formar criterios a partir de propias reflexiones o con su círculo de amig@s y sobre todo a partir de sus vivencias. Y pueden ser criterios interpeladores a lo actualmente establecido, y está bien, porque es parte de construir posturas ante la vida y también actualizar mandatos o parámetros que pueden ya no estar vigentes en la actualidad y el constante cambio que es la vida.

Por otra parte la crianza “Adultocentrica” puede llegar ser necesaria durante en la primera infancia y ser a ser beneficiosa si es propositiva, flexible y muy respetuosa de las fases de desarrollo y lo que implican. Pues en la fase de la primera infancia se marca límites y se guía en cuanto a parámetros realistas que sustentan el mundo.

Para construir una buena relación es recomendable entablar el dialogo desde el respeto, comprensión y empatía de acuerdo al contexto de la edad para poder construir una comunicación autentica en la cual la confianza fluya de forma natural entre hij@s y madres/ padres.
Esto se pude lograr mediante la escucha activa la cual es una predisposición y acción para escuchar lo que la otra persona tiene para decir de manera concentrada, paciente, sin asumir o suponer ideas, más bien al contrario hacer preguntar para aclarar o asegurar si se está entendiendo bien lo que la otra persona quiere comunicar.
La empatía es un “ponerse en los zapatos de la otra persona” ya sea porque en algún momento se pasó por la etapa que vivencia la otra persona o porque se puede leer las emociones y sentimientos que pueden estar afectando a su interlocutor(a).

Pienso que si desde la infancia se promueve, con el ejemplo, este tipo de comunicación se impulsara generaciones empáticas y con mayor apertura y accesibilidad para entablar relaciones afectivas sanas.

Por Carla Andrea Urrelo Lara.

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